Impuestos: información esencial que debe conocer sobre la fiscalidad en Andorra

La fiscalidad andorrana suele resumirse en sus tipos impositivos relativamente bajos. Sin embargo, instalarse, invertir o crear una empresa en Andorra no consiste simplemente en comparar un tipo del 10 % con el de otro país. El estatus de residencia, el origen de los ingresos, la naturaleza de la actividad, los convenios fiscales internacionales o incluso la situación familiar pueden modificar considerablemente el tratamiento fiscal de un contribuyente. Durante los últimos años, el Principado ha modernizado profundamente su sistema fiscal. Actualmente cuenta con un impuesto sobre la renta de las personas físicas, un impuesto sobre sociedades y un impuesto indirecto comparable al IVA. También participa en los mecanismos internacionales de cooperación e intercambio de información fiscal.

En otras palabras, Andorra mantiene una fiscalidad atractiva, pero esta se inscribe actualmente en un marco regulado. Para una persona que realmente se plantee vivir allí o desarrollar una actividad, comprender las normas aplicables es más importante que limitarse a la imagen de un «paraíso fiscal».

El funcionamiento de la fiscalidad en Andorra

El sistema fiscal andorrano se basa principalmente en dos grandes categorías de impuestos. Los impuestos directos afectan, entre otros, a los ingresos de los particulares y a los beneficios de las empresas. En esta categoría encontramos el IRPF, el impuesto sobre la renta de las personas físicas, así como el impuesto sobre sociedades. Los impuestos indirectos están representados principalmente por el IGI, el Impost General Indirecte. Su funcionamiento es comparable, en principio, al del IVA en Francia o España.

Esta organización fiscal es relativamente reciente. Una parte importante del sistema actual se estableció durante la década de 2010 con el objetivo de acercar el Principado a los estándares fiscales internacionales y desarrollar convenios destinados, entre otras cosas, a limitar las situaciones de doble imposición. Para un contribuyente, esta evolución tiene una consecuencia concreta: residir en Andorra no exime de declarar los ingresos ni de justificar su procedencia. La fiscalidad puede ser ventajosa, pero sigue estando sujeta a obligaciones contables, declarativas y documentales.

Dado que la información fiscal puede modificarse, los textos oficiales del Govern d’Andorra y de la administración tributaria deben seguir siendo la referencia cuando deba tomarse una decisión financiera, profesional o patrimonial.

IRPF: ¿cómo tributan los particulares residentes en Andorra?

IRPF

El IRPF, o Impost sobre la Renda de les Persones Físiques, corresponde al impuesto andorrano sobre la renta de las personas físicas. Afecta a las personas consideradas residentes fiscales en Andorra y se aplica, entre otros, a los ingresos profesionales, determinados rendimientos del capital, los ingresos inmobiliarios y diferentes categorías de ingresos percibidos durante el año.

El sistema se basa en una tributación progresiva relativamente sencilla. En la escala que se presenta aquí, los primeros 24.000 euros de ingresos están exentos. El tramo comprendido entre 24.000 y 40.000 euros tributa efectivamente al 5 %, mientras que la parte de los ingresos que supera los 40.000 euros puede tributar al 10 %. No obstante, debe evitarse una confusión frecuente: una persona que gana más de 40.000 euros no paga necesariamente un 10 % sobre la totalidad de sus ingresos. El cálculo se realiza por tramos.

Tomemos el ejemplo de un trabajador asalariado con unos ingresos de 32.000 euros incluidos en este cálculo. Los primeros 24.000 euros no tributan y los 8.000 euros siguientes lo hacen al 5 %. En esta simulación simplificada, el impuesto correspondiente sería, por tanto, de 400 euros. Para una persona autónoma que declare 48.000 euros después de tener en cuenta los gastos admitidos, el razonamiento es diferente. Los primeros 24.000 euros no tributan. Los siguientes 16.000 euros están sujetos a un impuesto del 5 %, es decir, 800 euros, y los 8.000 euros que superan el umbral de 40.000 euros tributan al 10 %, es decir, 800 euros adicionales. En este ejemplo deliberadamente simplificado, el IRPF ascendería, por tanto, a 1.600 euros.

Estos cálculos sirven principalmente para comprender el mecanismo de los tramos. No constituyen una simulación fiscal personalizada, ya que determinadas reducciones, deducciones, exenciones o normas específicas pueden modificar el importe efectivamente adeudado.

¿Qué ingresos están sujetos al IRPF?

Los ingresos profesionales constituyen naturalmente una parte importante de la base imponible. Esto incluye, entre otros, los salarios y los ingresos derivados de una actividad por cuenta propia. Determinados rendimientos del capital y de bienes inmuebles también pueden entrar en el cálculo del impuesto. Por tanto, los intereses, dividendos, alquileres o pensiones no deben considerarse automáticamente exentos.

La situación de los ingresos procedentes del extranjero merece especial atención. Este es especialmente el caso de las pensiones de jubilación, los dividendos extranjeros, los ingresos de una sociedad situada en otro Estado o los ingresos inmobiliarios percibidos fuera de Andorra.

Un convenio fiscal celebrado entre Andorra y el país de origen de los ingresos puede determinar qué Estado tiene derecho a gravar dichos ingresos o establecer un mecanismo para evitar la doble imposición.

Por tanto, sería arriesgado concluir que un ingreso extranjero tributa automáticamente, o que está automáticamente exento, simplemente porque su beneficiario vive en Andorra. Deben examinarse la naturaleza del ingreso y el convenio aplicable.

¿Cuándo hay que declarar el IRPF?

La declaración del IRPF requiere poder justificar los ingresos declarados. Según la situación, esto puede implicar conservar certificados del empleador, extractos bancarios, documentos contables, justificantes de ingresos inmobiliarios o certificados relativos a las pensiones.

El periodo de declaración suele extenderse durante varios meses del año siguiente a aquel en el que se percibieron los ingresos. No obstante, las fechas exactas deben comprobarse para cada ejercicio ante la administración tributaria andorrana.

Residencia fiscal: los 183 días no son el único criterio que debe tenerse en cuenta

La regla de los 183 días se menciona habitualmente cuando se habla de residencia fiscal en Andorra. Es importante, pero por sí sola no resume todas las situaciones.

Una persona puede ser considerada residente fiscal, entre otros casos, cuando permanece más de 183 días en el territorio durante un año natural. O también cuando su principal centro de actividades o de intereses económicos se encuentra en Andorra. Esta segunda noción es especialmente importante para empresarios, administradores de sociedades, consultores internacionales y personas que mantienen actividades importantes en varios países.

También es necesario distinguir entre la residencia administrativa, que permite a una persona vivir en Andorra en determinadas condiciones, y la residencia fiscal. Obtener un permiso de residencia no significa necesariamente que todas las administraciones extranjeras consideren automáticamente al contribuyente como residente fiscal andorrano.

Cuando una persona conserva una vivienda, una familia, una empresa o ingresos importantes en otro país, el análisis debe ser, por tanto, más exhaustivo.

régimes fiscaux

¿Qué ocurre con los no residentes?

Una persona que no sea residente fiscal en Andorra puede, no obstante, estar sujeta a impuestos en el Principado cuando percibe determinados ingresos allí. Este es el papel del IRNR, el impuesto sobre la renta de los no residentes fiscales. Puede afectar, entre otros, a remuneraciones relacionadas con una actividad ejercida en Andorra, determinadas prestaciones de servicios u otros ingresos cuya fuente se encuentre en territorio andorrano. El tipo del 10 % se encuentra con frecuencia para determinadas categorías de ingresos, pero el tratamiento real depende de la naturaleza del ingreso, de la situación del beneficiario y de la posible existencia de un convenio para evitar la doble imposición entre Andorra y su Estado de residencia.

Esta es una distinción esencial. Dos personas que reciban el mismo importe desde Andorra pueden tener un tratamiento fiscal diferente si la naturaleza del ingreso o su país de residencia no son los mismos. Las obligaciones declarativas también pueden variar. Antes de emitir una factura, prestar un servicio en Andorra o percibir allí un ingreso importante, es preferible identificar con precisión el régimen aplicable en lugar de basarse únicamente en el tipo nominal del IRNR.

El impuesto sobre sociedades en Andorra

El tipo general del impuesto sobre sociedades andorrano suele situarse en el 10 %. Este es uno de los elementos que hacen que el Principado resulte atractivo para determinados empresarios e inversores.

Una sociedad andorrana debe ejercer una actividad real, llevar una contabilidad, cumplir sus obligaciones declarativas y poder justificar sus operaciones. Una sociedad creada únicamente con el objetivo de trasladar artificialmente beneficios sin una actividad local real puede plantear dificultades fiscales, tanto en Andorra como en el país donde se encuentren realmente sus administradores o sus actividades.

Para una empresa internacional, el concepto de sustancia económica sigue siendo fundamental. Elementos como el lugar donde se toman las decisiones, la presencia de empleados, los locales, los medios materiales, los clientes o la realidad de la actividad pueden tener una importancia significativa. Crear una sociedad en Andorra no consiste simplemente en obtener un número fiscal y beneficiarse de un tipo del 10 %. La estructura jurídica debe corresponder a una actividad económica coherente.

Desarrollo de la declaración del impuesto sobre sociedades

Una empresa debe poder reconstruir su situación financiera y su resultado imponible a partir de una contabilidad regular. En la práctica, esto supone conservar los documentos justificativos, registrar correctamente las operaciones, elaborar las cuentas anuales, determinar el resultado fiscal y presentar la declaración correspondiente dentro de los plazos establecidos.

La facturación no equivale al beneficio imponible. Esta distinción puede parecer evidente, pero es fundamental para comprender el impuesto sobre sociedades. Una empresa que genere 200.000 euros de facturación no paga necesariamente el 10 % de 200.000 euros. La imposición se aplica sobre el resultado fiscal determinado después de tener en cuenta los gastos y los ajustes admitidos por la normativa.

Determinadas estructuras o actividades pueden estar sujetas a disposiciones específicas. Su aplicación debe comprobarse caso por caso, en lugar de darse por supuesta a partir de información general encontrada en Internet.

IGI: el equivalente del IVA en Andorra

El IGI, o Impost General Indirecte, constituye uno de los principales impuestos indirectos andorranos. Su funcionamiento es comparable, en líneas generales, al del IVA: la empresa recauda el impuesto en determinadas ventas o prestaciones de servicios y, cuando se cumplen las condiciones, puede deducir el IGI soportado en determinados gastos profesionales. El tipo general es del 4,5 %. También existen tipos diferentes para determinadas categorías de bienes y servicios.

Sin embargo, para una empresa, lo importante no es simplemente conocer el tipo. Sobre todo, debe determinar si su operación está efectivamente sujeta al IGI, qué tipo debe aplicar, cuándo se devenga el impuesto y en qué declaración debe aparecer la operación.

Tomemos el ejemplo sencillo de una tienda de ropa. Cuando sus ventas están sujetas al tipo general, el comerciante factura el IGI a sus clientes. Al mismo tiempo, puede haber pagado IGI sobre determinadas compras profesionales. La declaración permite entonces calcular la diferencia entre el impuesto recaudado y el impuesto deducible de acuerdo con las normas aplicables.

Un consultor puede encontrarse en una situación diferente según la naturaleza de sus servicios y el lugar donde se encuentre su cliente. Para las actividades internacionales o digitales, las normas de territorialidad son especialmente importantes.

¿Se puede comparar directamente el IGI andorrano con el IVA francés o español?

El tipo general del 4,5 % es considerablemente inferior a los tipos estándar aplicados en Francia o España. Esta comparación permite comprender el atractivo aparente del IGI.

Sin embargo, no es suficiente para calcular la rentabilidad de una empresa. La fiscalidad indirecta también depende del tipo de actividad, del lugar donde se encuentre el cliente, de la posibilidad de recuperar el impuesto soportado, de las normas de importación y exportación y de las obligaciones contables.

Un empresario que trabaje con varios países debe analizar cada operación de forma individual en lugar de aplicar sistemáticamente un 4,5 % a todas sus facturas.

Funcionamiento de la fiscalidad inmobiliaria en Andorra

fiscalité immobilière

El sector inmobiliario constituye otro ámbito en el que el tipo anunciado no es suficiente para conocer el coste real de una operación.

Durante la adquisición de un inmueble, diferentes derechos, impuestos y gastos pueden formar parte del presupuesto global. El texto de referencia contempla, en particular, un impuesto de transmisiones de aproximadamente el 4 % en el caso general presentado.

Para un apartamento adquirido por 400.000 euros, un impuesto del 4 % representaría, por ejemplo, 16.000 euros. Sin embargo, este importe no corresponde necesariamente al conjunto de los gastos relacionados con la adquisición. También deben tenerse en cuenta los gastos notariales, los trámites administrativos, la posible financiación y las normas específicas aplicables al tipo de comprador.

Este enfoque resulta mucho más útil que fijarse únicamente en el precio anunciado de la vivienda: antes de realizar una compra inmobiliaria, es preferible elaborar un presupuesto que incluya el coste total de la operación.

Plusvalía inmobiliaria: atención a las normas anteriores

Cuando un inmueble se vende por un precio superior al de adquisición, la diferencia puede tener consecuencias fiscales.

El texto de referencia presenta un antiguo mecanismo en el que la fiscalidad de la plusvalía disminuía en función del tiempo de tenencia, con un tipo que podía alcanzar, entre otros, el 15 % en caso de reventa rápida y disminuir progresivamente con el paso de los años.

No obstante, este punto requiere especial atención, ya que la fiscalidad inmobiliaria andorrana ha experimentado varias modificaciones. También es necesario determinar correctamente la plusvalía imponible. La simple diferencia entre el precio de compra y el precio de venta puede ser insuficiente si determinados gastos, mejoras u otros elementos pueden tenerse en cuenta según la normativa aplicable.

Antes de realizar una reventa importante, es por tanto preferible realizar una simulación basada en los textos vigentes en lugar de utilizar un cálculo aproximado.

Ingresos por alquiler: alquilar un inmueble también genera obligaciones fiscales

Un propietario que alquila una vivienda no debe pensar únicamente en la fiscalidad de una futura reventa. Los alquileres también constituyen ingresos que pueden estar sujetos a impuestos. El tratamiento depende, entre otros factores, de la condición del propietario, de su residencia fiscal y de la manera en que se ejerce la actividad. Un inversor residente en Andorra, un propietario que vive en el extranjero y una sociedad que posee varios inmuebles no se encuentran necesariamente en la misma situación.

Para medir realmente la rentabilidad de una inversión inmobiliaria destinada al alquiler, el cálculo debería incluir el precio de adquisición, los gastos relacionados con la compra, los gastos corrientes, la fiscalidad sobre los alquileres, las posibles obras y la fiscalidad aplicable en caso de reventa. Una rentabilidad calculada únicamente a partir del alquiler bruto puede ofrecer una visión demasiado optimista de la inversión.

¿Cómo convertirse en residente en Andorra?

Existen varias formas de residencia en Andorra. Las condiciones varían, entre otros factores, según si la persona desea ejercer una actividad profesional en el Principado o si dispone principalmente de recursos procedentes del extranjero.

La residencia activa se aplica generalmente a las personas que trabajan en Andorra o ejercen allí una actividad empresarial. El solicitante debe cumplir entonces las condiciones correspondientes a su actividad y demostrar la realidad de su situación profesional.

Otras formas de residencia están más dirigidas a personas que no tienen previsto ejercer una actividad profesional local en las mismas condiciones. Los requisitos financieros y administrativos pueden ser diferentes.

En todos los casos, el expediente de residencia puede requerir varios justificantes, especialmente en materia de identidad, vivienda, situación financiera o antecedentes penales. Los importes financieros exigidos para determinadas categorías de residencia han evolucionado con el tiempo.

résidence fiscale

Residencia administrativa y residencia fiscal: una distinción indispensable

Este es probablemente uno de los puntos más importantes que deben entenderse antes de una mudanza. Una autorización de residencia permite permanecer legalmente en el país de acuerdo con el régimen obtenido. La residencia fiscal determina, por su parte, el país en el que una persona es considerada contribuyente según las normas fiscales aplicables. Ambos conceptos están relacionados, pero no son estrictamente idénticos.

Una persona que obtiene la residencia andorrana mientras conserva la mayor parte de su vida personal y económica en otro país puede encontrarse, por tanto, ante una situación más compleja de lo que imaginaba. La cuestión es especialmente relevante para los administradores de empresas, autónomos, teletrabajadores, personas que poseen varias viviendas y contribuyentes cuya familia permanece instalada en el extranjero.

En este tipo de situación, es necesario estudiar no solo la legislación andorrana, sino también la del otro país afectado y, cuando exista, el convenio fiscal celebrado entre ambos Estados.

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Digital nomads

Nómadas digitales y teletrabajadores: Andorra no elimina las normas fiscales internacionales

El desarrollo del teletrabajo ha creado nuevas situaciones en las que una persona puede vivir en un país, trabajar para una sociedad situada en otro y facturar a clientes repartidos por varios Estados. El simple hecho de trabajar desde un ordenador instalado en Andorra no permite determinar por sí solo dónde tributarán todos los ingresos. La situación del trabajador, su empleador, sus clientes, la ubicación de la actividad, el tiempo de permanencia en cada país y los convenios fiscales pueden tener incidencia.

Para un nómada digital o un empresario en línea, la pregunta adecuada no consiste únicamente en determinar cuánto voy a pagar de impuestos en Andorra, sino más bien qué país puede gravar legalmente cada uno de mis ingresos teniendo en cuenta mi situación real. Esta distinción permite evitar muchas interpretaciones erróneas.

Los convenios para evitar la doble imposición: ¿para qué sirven?

Un convenio fiscal internacional tiene como objetivo, entre otros, evitar que un mismo ingreso sea gravado dos veces en dos Estados diferentes cuando se cumplen las condiciones previstas por el tratado.

Estos convenios pueden afectar a los salarios, los beneficios profesionales, las pensiones, los ingresos inmobiliarios, los dividendos, los intereses u otras categorías de ingresos.

No significan que los ingresos extranjeros queden automáticamente exentos. El convenio indica más bien qué país tiene el derecho principal a gravar un ingreso y, cuando intervienen ambos Estados, qué mecanismo permite neutralizar o reducir la doble imposición.

Para un residente andorrano que percibe una pensión extranjera, posee un apartamento en otro país o recibe dividendos de una sociedad extranjera, la interpretación del convenio correspondiente puede ser indispensable.

Andorra: muy lejos de su imagen de paraíso fiscal

La expresión sigue utilizándose ampliamente en el lenguaje cotidiano, pero describe mal el funcionamiento actual del Principado. Andorra cuenta actualmente con impuestos directos, un sistema de declaración fiscal, mecanismos de cooperación internacional y normas destinadas a mejorar la transparencia financiera.

Esto no significa que la fiscalidad andorrana haya dejado de ser atractiva. Sus tipos siguen siendo relativamente moderados en varios ámbitos. La diferencia es importante: una fiscalidad baja no significa ausencia de fiscalidad.

Por tanto, una persona que se instale realmente en Andorra debe organizar su situación respetando las normas de residencia, declarar los ingresos correspondientes y tener en cuenta las obligaciones que puedan derivarse de sus vínculos con otros países.

¿Es realmente ventajosa la fiscalidad andorrana?

Para muchos perfiles, puede serlo. Sin embargo, la respuesta depende más de la situación del contribuyente que del tipo de IRPF o del impuesto sobre sociedades por sí solo.

Un trabajador asalariado que viva y trabaje exclusivamente en Andorra no se enfrenta a las mismas cuestiones que un empresario francés que dirige una sociedad andorrana mientras conserva una parte importante de su actividad en Francia. Del mismo modo, un jubilado que perciba una pensión extranjera, un inversor inmobiliario y un consultor que trabaje con clientes internacionales tendrán que analizar normas diferentes. Precisamente por esta razón, una comparación pertinente debe centrarse en la fiscalidad global y no en un tipo aislado.

Es necesario tener en cuenta el impuesto sobre la renta, las posibles cotizaciones, la fiscalidad de la empresa, los ingresos extranjeros, los bienes inmuebles, los convenios fiscales y las obligaciones declarativas. En algunos casos, la diferencia con otro país sigue siendo muy favorable. En otros, la situación es más matizada.

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